Tratamiento de la Periostitis tibial

Artículo escrito por: Lorena Atienza Jimenez, fisioterapeuta

Como ya habíamos nombrado en anteriores artículos sobre la periostitis tibial, hay que recordar que durante la realización del tratamiento debemos disminuir la intensidad del entrenamiento y respetar los periodos de descanso. Nunca debemos entrenar o competir con dolor, ya que esto agravará la inflamación y en consecuencia la sintomatología.

RELACIONADO: Periostitis, una lesión común en nuestros atletas

Desde el inicio de la sintomatología podemos distinguir 3 fases en el abordaje de la periostitis tibial:

Tratamiento en fase aguda:

En la fase aguda de mucho dolor, los primeros 2-3 días utilizaremos crioterapia aplicando hielo en la zona afectada durante 15 – 20 minutos cada 4 horas. Esto ayudará a disminuir la inflamación, además de ser un buen analgésico frente al dolor agudo. Combinaremos este tratamiento con el reposo funcional.

Tratamiento en fase de recuperación:

A partir del tercer día empezaremos la fase de recuperación, de forma que no solo trataremos la sintomatología, sino que también trataremos el origen o la causa del problema.

Inicialmente se recomienda un tratamiento de Fisioterapia en manos de un profesional cualificado, el cual puede abordar esta alteración mediante terapia manual pasiva o agentes físicos (termoterapia, laser de baja frecuencia, ultrasonido pulsado, punción seca, ondas de choque…etc).

De forma complementaria a este trabajo pasivo podemos añadir las siguientes técnicas activas:

  • Automasaje de la musculatura insertada en la tibia. Lo realizaremos durante 10-15 min, dependiendo de la tolerancia al dolor y a días alternos, dejando como mínimo 1 día de descanso.

Realizaremos principalmente dos maniobras:

  1. En primer lugar con los 4 últimos dedos de la mano reseguimos las inserciones musculares de la tibia en su reborde interno o externo, dependiendo donde se encuentre el dolor. Presionamos en profundidad y separamos la musculatura de su inserción. Este masaje debe ser profundo y rítmico, con la intensidad adecuada para buscar el punto de dolor. Iremos repitiendo la maniobra a lo largo de la longitud de la tibia. Con este masaje estimulamos el riego sanguíneo de la zona y elastificamos las adherencias musculares a nivel dela inserción de la tibia.

  1. También con un poco de crema hidratante podemos realizar pasadas longitudinales con el dedo índice a lo largo del reborde interno o externo de la tibia, realizando pasadas profundas y buscando el punto de dolor.

  • Estiramientos estáticos de la musculatura adyacente (tibial anterior, peroneos y tríceps sural). Estos ejercicios pasivos al ser estáticos y analíticos trataremos de no hacerlos inmediatamente antes de la práctica deportiva para no aumentar el riesgo de lesión. Por lo tanto solamente los realizaremos en la fase de enfriamiento post-esfuerzo o bien en el caso de no estar activo en la práctica deportiva los realizaremos en cualquier momento del día, dos veces diarias.
  1. Estiramiento pasivo del músculo tibial anterior: Con el pie realizaremos un paso atrás y colocaremos el dorso de los dedos y parte del empeine contra el suelo realizando una flexión del tobillo. Buscamos el punto de tensión sin dolor y mantenemos el estiramiento durante 30 segundos. Realizaremos 3 repeticiones.

  1. Estiramiento pasivo de los músculos peroneos: Con el pie realizamos un paso atrás dejando los dedos apoyados y el talón elevado. Llevaremos el talón hacia fuera hasta llegar al punto de tensión y lo mantendremos durante 30 segundos. Lo repetiremos 3 veces.

 

  1. Estiramiento pasivo de los músculos que forman el tríceps sural (gemelos, soleo y tibial posterior): Realizamos un paso hacia atrás dejando los dedos apoyados y el talón elevado. Trataremos de llevar el talón en dirección hacia el suelo y adelantaremos ligeramente nuestra pelvis hasta notar el punto de tensión. Lo mantendremos durante 30 segundos y haremos 3 repeticiones.
    Para estirar de forma más analítica el músculo soleo el ejercicio se realiza de la misma forma pero flexionando ligeramente la rodilla de la pierna que se está trabajando.

 

  • Isométricos: Consiste en realizar contracciones resistidas de la musculatura del tobillo, sin modificar el rango articular de la articulación.Manteniendo el tobillo en posición neutra (a 90º) realizaremos una presión contra una superficie, como puede ser una pared o un mueble, en los distintos sentidos del movimiento del tobillo (flexión, extensión, inversión y eversión). También podemos usar gomas elásticas para resistir el movimiento. Cada contracción se debe mantener durante un mínimo de 5 segundos.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Ejercicios propioceptivos: Estos ejercicios se pueden realizar en las fases finales de recuperación y también son de gran importancia en la prevención de futuras lesiones o recaídas. Algunos de estos ejercicios son los siguientes:

  • Caminar en arena de playa o en superficies irregulares.
  • Ejercicios de equilibrio sobre una sola pierna: Según la progresión podemos añadir dificultad a los ejercicios añadiendo desequilibrios externos (mediante pases de balón, desequilibrios directos de otra persona o movimientos de la extremidad en descarga) o superficies irregulares como el “Bosu”, el “plato de Bohler” o un cojín “Dyn air”.

 

  • Marcha de puntillas y talones.
  • Iniciar la práctica deportiva moderada con el uso de plantillas, un vendaje funcional, medias de compresión o kinesiotaping: El uso de plantillas en el calzado deportivo nos ayudarán a mejorar la amortiguación y disminuir el impacto sobre las inserciones musculares en la tibia. Además, el uso de vendajes y medias durante la práctica deportiva absorbe las vibraciones en la tibia y aporta una sensación de mayor sujeción. En el caso del vendaje funcional y de las medias de compresión es preferible utilizarlos exclusivamente durante la práctica o la competición y retirarlos con la finalización de esta actividad.

Fase de re-adaptación al deporte:

Tras la fase anti-inflamatoria y de recuperación se realizará una reincorporación paulatina al ejercicio, evitando la aparición del dolor. Es importante también continuar con un tratamiento preventivo, saber elegir un calzado adecuado y el tipo de terreno donde realizar el entrenamiento para evitar recaídas.

“Nadie trabaja mas duro, intenso e inteligente que nosotros”

N1 Performance, 

The Underdog Mindset

 

Bibliografía:

  • Esnault. Estiramientos analíticos en fisioaterapia activa. 1ª ed. Barcelona: Masson; 1994. p. 43-47.
  • Fogarty. Massage treatment and medial tibial stress syndrome; A commentary to provoke thought about the way massage therapy is used in the treatment of MTSS. Journal of Bodywork & movement therapies. 2014. xx. 1-6.
  • Janice K. Loudon and Martin R. Use of Foot Orthoses and Calf Stretching for Individuals With Medial Tibial Stress Syndrome. Dolphino Foot Ankle Spec. 2010. 3
  • Griebert, M.C., Needle, A.R., McConnell, J., Kaminski, T.W., Lower-leg Kinesio Tape Reduces Rate of Loading in Participants with Medial Tibial Stress Syndrome. Physical Therapy in Sports. 2014.
  • M, Eskes. M, Weir. A,  Moen. M. H, Backx F.J.G, Bakker E.W.P. Treatment of Medial Tibial Stress Syndrome: A Systematic Review. Sports Med. 2013

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s